50 años de Confar

En 2004 se cumplieron 50 años de un camino consolidado, de integración, interacción y comunión entre los Institutos de Vida Consagrada, Institutos Religiosos (órdenes y congregaciones) y Sociedades de Vida Apostólica presentes en el país. La Conferencia Argentina de Religiosas y Religiosos (CONFAR), nació en 1996 como la expresión lograda de un largo camino de comunión que ve unidas todos los componentes de la Vida Religiosa femenina y masculina en la Argentina.

La Vida Religiosa se encuentra presente en estas tierras desde el siglo XVI, a partir de la colonización del continente americano, con la llegada de las grandes órdenes (Franciscanos, Dominicos, Mercedarios, Agustinos y Jesuitas). Se afianzó sobre todo entre 1800 y 1900, sumando una fuerza evangelizadora y de promoción humana y cristiana que incide directamente en la cultura y en la historia de la Argentina.

A partir de 1954, la Vida Religiosa en sus distintas expresiones emprende un camino intercongregacional que, sin estar exento de pruebas y dificultades, sale fortalecido y renovado. Desde entonces, algunas congregaciones femeninas se organizaron dando vida al Consejo de Superiores Mayores Religiosas (COSMARAS), que en 1971 se denominará Conferencia Argentina de Religiosas (CONFER).

Mientras tanto, los religiosos también constituyen el primer Consejo de Superiores Mayores Religiosos de la República Argentina (CSMR), y desde 1970, la Confederación Argentina de Religiosos (CAR). Todo derivó en la consignada creación, en 1996, de la CONFAR (Conferencia Argentina de Religiosas y Religiosos), que tiene como fin animar, promover y coordinar la vida religiosa inserta en la misión eclesial, dentro del ámbito del país, en espíritu de comunión, búsqueda y participación.

Los más de 50 años de camino intercongregacional, constituyen el mejor atestado y legado de amor, esfuerzo, tenacidad, perseverancia y fidelidad de tantas hermanas consagradas y hermanos consagrados que, desde su testimonio, ciertamente han sido y siguen siendo profetas de comunión y unidad, en un mundo lacerado por las discordias y divisiones.