Mensaje final de la 29ª Asamblea General de CONFAR

Queridos/as hermanos/as:

Con el corazón agradecido por lo vivido durante la XXIX Asamblea Nacional de CONFAR, reunida durante los días 20 al 23 de Abril 2026, en San Antonio de Arredondo, Córdoba, deseamos compartir con ustedes lo que el Espíritu ha suscitado durante estos días. En un clima de fraternidad/sororidad hemos profundizado el Horizonte Inspirador 2025-2028: “Nacer de nuevo”, a la luz del encuentro de Nicodemo con Jesús, que nos invita a renacer de lo alto.

Damos gracias porque seguimos transitando junto a las Mujeres del Alba la continuidad de noches y amaneceres, de encuentros que restauran. Como Nicodemo, nos hemos animado a entrar en la noche, a dejarnos cuestionar por Aquel que nos invita a renacer desde lo alto, aun cuando no sepamos del todo “cómo”.

Nombrar nuestras noches y resistencias – personales y comunitarias- es parte del camino. Solo así podremos atravesarlas con esperanza. Porque el Espíritu (la Ruaj) nos empuja a una vida nueva, nos impulsa a salir de nuestros letargos y acomodamientos, y nos regala la osadía de creer que otro modo de ser es posible. En este tiempo de transición donde lo viejo se resiste a morir y lo nuevo aún no termina de nacer, somos llamados a no pactar con la mera supervivencia, sino a abrirnos con valentía a la innovación del Espíritu, que siempre desborda.

El nuevo nacimiento requiere co-protagonismo, audacia, libertad interior y una profunda disponibilidad para dejarnos tocar y transformar. Estamos llamados/as a ser fecundos/as más que exitosos/as, a vivir con radicalidad la dimensión mística, misionera y profética propia de nuestra Vida Religiosa.

En este camino, la sinodalidad ha resonado con fuerza: cruzar juntas y juntos el umbral hacia un nuevo modo de ser. Nos hemos preguntado con honestidad: ¿cómo nos atraviesa la sinodalidad?, ¿a qué nos invita hoy? Y en el diálogo compartido emergieron dolores, gozos, desafíos, búsquedas y esperanzas que nos comprometen.

Al cumplirse el primer aniversario del fallecimiento del querido Papa Francisco (21 de abril de 2025), hemos hecho memoria agradecida de su magisterio y de su testimonio luminoso, que nos impulsan a una vida consagrada más evangélica, cercana a los pobres y audaz en la misión, dejándonos interpelar por los clamores de nuestro tiempo y confiando siempre en la ternura y la misericordia de Dios.

Hacemos una valoración profunda y agradecida de tantas comunidades que, en las periferias geográficas y existenciales, entregan su vida junto a los excluidos de la historia, comprometiéndose cotidianamente en el cuidado de la vida, de la Casa Común, de las juventudes y de los más vulnerables. Allí donde la vida es más amenazada, la Vida Religiosa sigue siendo presencia fecunda y profética. Al mismo tiempo, reconocemos que necesitamos crecer en articulaciones, sinergias y visibilizaciones, para fortalecer una voz común frente a los múltiples atropellos a la vida y a la paz en el contexto político, social y económico, tanto en nuestro país como en la región y en el mundo.

Que, en este tiempo, como Nicodemo, sigamos en camino, creciendo en espiritualidad sinodal, abrazando las llamadas que nos regala el Horizonte Inspirador. La invitación es clara: nacer de nuevo siendo quienes somos, abiertos a una transformación profunda.

Que María, Madre de la Vida Religiosa, nos ayude a crecer en apertura y disponibilidad al Espíritu que siempre hace nuevas todas las cosas y nos lanza a la conversión del corazón y la renovación de las estructuras que obstaculizan la vida nueva.

Hermanas y hermanos participantes de la 29ª Asamblea General.

San Antonio de Arredondo, Córdoba, 20-23 de abril de 2026.

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